El microchip de tu perro solo lo puede leer un veterinario. La PupTag la lee cualquiera con su móvil — y tú recibes al instante un aviso con el mapa de dónde está.
Notificación con el mapa en cuanto alguien escanea la chapa.
Funciona en cualquier móvil. Quien la encuentra no instala nada.
Tu teléfono está oculto hasta que la marcas como perdida.
Pago único. No se carga, no se apaga y no caduca.
Tu pareja o quien pasea al perro reciben el aviso también.
Ligera y resistente. Vale igual para perros y para gatos.
Desliza para verla en manos de gente con perro.
Se escapó en Nochevieja con los petardos. A los veinte minutos me llamó una señora que había escaneado la chapa con el móvil. Sin la PupTag todavía estaría buscándolo.
Tenía un AirTag, pero solo lo veía yo. Ahora lleva las dos cosas y duermo mucho más tranquilo.
La configuré en dos minutos y llevo un año sin volver a tocarla. Cero cuotas, cero apps. Compré el pack de dos para mis dos perras.
Llegó en un día. Calidad muy buena, no es el plástico barato que me esperaba.
Muy contenta con el producto. Le quito una estrella solo porque me hubiera gustado poder elegir un color más neutro, tipo negro.
Se la puse a la gata, que es de las que se cuela en todos los patios del barrio. Un vecino la escaneó la primera semana y me escribió.
Lo que más valoro es que el teléfono no se ve hasta que tú quieres. Me daba reparo poner mis datos en una chapa a la vista.
Regalo perfecto. Se la compré a mi hermana cuando adoptó y ahora la quiere toda la familia.
Seis meses de playa, barro y baños en el río y el QR se lee perfectamente. Ni una raya.
Mi padre tiene 78 años y pudo activarla solo. Eso lo dice todo.
Puse a mi pareja como segundo contacto. El día que se soltó en el parque nos llegó el aviso a los dos a la vez, con el mapa. Impresionante.
Funciona muy bien. El único pero es que necesitas cobertura para que se abra el perfil, aunque en ciudad no he tenido problema.
Cambié de número y actualicé el perfil en diez segundos. Con la chapa grabada de siempre habría tenido que comprar otra.
Trabajo en una protectora y las hemos puesto en las adopciones. Los adoptantes lo agradecen mucho.
Puse las alergias y el teléfono del veterinario en el perfil. Si le pasa algo cuando no estoy, quien lo encuentre lo sabe.
Compré el pack de tres: dos para los perros y una de repuesto. Acerté, porque a los dos meses el pequeño perdió el collar entero.
Una puerta mal cerrada. Un petardo en fiestas. Un susto en el parque. La mayoría de las pérdidas pasan en segundos y a pocas calles de casa — y casi siempre las resuelve un vecino, no la policía.
Ese vecino no lleva un lector de microchips encima. Lleva un móvil. Y eso es exactamente lo que resuelve la PupTag.
Escaneas la chapa, rellenas nombre, foto y teléfono. Dos minutos y no vuelves a tocarlo.
17 gramos y 3 cm. Sin pilas, sin cargarla. Funciona igual el primer día que dentro de cinco años.
Quien la encuentre acerca el móvil o escanea el QR y ve tu teléfono. Tú recibes una notificación con el mapa.
| PupTag | Microchip | GPS | |
|---|---|---|---|
| Lo lee cualquiera | ✓ | Solo veterinario | Solo el dueño |
| Sin batería | ✓ | ✓ | ✕ |
| Sin cuota | ✓ | ✓ | Según modelo |
Por defecto tu teléfono está oculto y solo aparece cuando marcas a tu mascota como perdida. Puedes añadir alergias, medicación, el contacto de tu veterinario o un segundo responsable que reciba los avisos contigo.
No. Pagas la chapa una vez y tienes todas las funciones para siempre. Sin cuotas ni extras escondidos.
No, y no debe hacerlo. El microchip es obligatorio por ley. La PupTag lo completa: permite que cualquiera te llame sin necesitar un lector veterinario.
Sí. NFC en los móviles compatibles y código QR en absolutamente todos. Quien la encuentra no descarga nada.
Garantía de por vida: te enviamos otra sin coste. Tus datos viven en el perfil, no en la chapa, así que al activar la nueva lo recuperas todo.
Sí. Es ligera y va perfecta en cualquier collar de gato. Funciona exactamente igual.
Con el pack de 3 pagas 14,98 € por chapa en vez de 22,95 €, el envío te sale gratis y te queda una de repuesto para cuando la pierdas — que pasa.